Por Gema Leondoiro, diario ABC de España.
Con toda probabilidad lo has visto en más de una ocasión y puede que hasta te haya sorprendido. Incluso habrás escuchado que eso de llevar a los bebés encima, que en realidad se llama portear, y que parece estar tan de moda, lo hacen las mamás que son hippies o unas modernas. Nada más distante de la verdad. Puede que el término porteo sea nuevo pero no a lo que hace referencia; llevar a los niños en brazos con un pañuelo o algo que los sujete bien. Los niños se han llevado encima de las personas mayores mientras no caminaba de toda la vida.
Los carritos para que los niños vayan tumbados son un invento reciente. Hay constancia de que los primeros aparecieron por el siglo XVIII pero, como ocurría con casi todo en el antiguo régimen, sólo estaban al alcance de unos pocos: la gente rica. No será hasta el siglo XX cuando empiece su uso generalizado y ya en masa cuando la mujer entra de lleno en el mundo laboral.
Hasta que no nacieron los carritos y las sillitas para estar en casa, para dormitar… los bebés iban, literalmente a cuestas, en brazos. Y muchas veces las mamás se los llevaban a trabajar con ellos, a veces al campo. Hacía falta ingeniárselas como fuera para poder hacer ambas cosas a la vez, y así nació el porteo. No se sabe cuántos años tiene pero sí que es muy antiguo, casi tanto como el hombre. En algunas culturas todavía practican el porteo como modo habitual, tal y como lo llevan haciendo siglos, para realizar las tareas más cotidianas, aunque sea labrar la tierra.
El porteo es, sin duda, una de las maneras más efectivas de generar vínculos de apego entre la madre y éste. Y esto es así por razones obvias. Los bebés poseen una necesidad ineludible de ser abrazados, protegidos, de permanecer en contacto permanente con el cuerpo de los adultos, preferiblemente de la madre en etapas tempranas. No saben hablar, no entienden nuestras palabras si les decimos que los queremos, ellos, más que ningún ser humano, necesitan hechos y, ¿qué mejor que un abrazo continuo, besos todo el rato y muy pegaditos a su mamá?
Los bebés que son porteados lloran menos, duermen mejor, tiene digestiones más fáciles. ¿Qué motivo tendría un bebé, salvo el hambre, de llorar si está acurrucado en el pecho de su madre y escucha los latidos de su corazón como cuando estaba en el útero? Las teorías que aseguran que se acostumbran tienen razón, desde luego que la tienen. ¡Claro que se acostumbran a estar en los brazos! Los bebés no son tontos, al contrario, tienen sus instintos a flor de piel y por eso les encanta estar en brazos. La pregunta sería, ¿qué tiene de malo acostumbrarse a que una madre te bese y abrace todo el rato? Nada hace más seguro a un ser humano que saber que tiene una familia que lo acoge y protege, que lo ayuda a caminar pase lo que pase.
Eso nadie lo discute, entonces ¿por qué esa manía con no coger en brazos a los niños? No sólo es bueno, es indispensable, es lo natural. Es un instinto que sale muy especialmente a las mujeres tras dar a luz querer tener a sus hijos en brazos. Si esto le sucede a la inmensa mayoría ¿será que la naturaleza nos está comunicando algo? Sí, que hagamos caso al instinto y los cojamos en brazos. Nada hay más potente en el ser humano que el instinto y en el caso de una mujer recién parida este se agudiza para garantizar la supervivencia del bebé que acaba de nacer.
Poco a poco las madres (y también algunos padres) se han ido concienciando de que una manera de crianza más natural es lo más adecuado y, por ello, practican otras maneras de hacer las cosas y, entre ellas, está el porteo. Crianza natural es aquella que vuelve a la esencia de las cosas, a las más sencillas y, por cierto, más baratas. Muchos besos, mucha atención, muchos abrazos, cariño, suavidad, amor en mayúsculas…Y, cómo no, el porteo. Gracias a él puedes seguir haciendo muchas cosas y tener a tu bebé en brazos.
Como en todas las cosas se hace imprescindible tener información. Especialmente para no cometer errores que afecten a la salud de nuestros hijos.
Hacerlo de la manera correcta
Cuando se portea a un bebé hay que tener claro estos conceptos:
-Si lo porteamos erguido tiene que estar sentado sobre su culete y no haciendo peso sobre sus genitales.
-La espalda debe estar en forma de c, posición fetal
¿Cuál será el mejor para mí?
—Para elegir tu portabebés deberás tener en cuenta principalmente:
•El tipo de porteo vas a practicar (ocasional o habitual).
•La edad del niño que va a ser porteado y su desarrollo físico (porque hay portabebés condicionados al tiempo del bebé).
•Si estás dispuestos a hacer nudos o prefieres un sistema de cierre y ajuste más sencillo o automático.
—Otros factores a tener en cuenta pueden ser:
• Si solo quieres un portabebés que te sirva para toda la etapa de uso con el bebé o si estás dispuesta a hacerte con dos o más portabebés (no olvidemos que ¡el porteo engancha!).
• La climatología de la zona en la que vives o la estación del año en el que va a ser usado (si es una zona muy calurosa, de temperatura suaves o, por el contrario, una zona de frío), si piensas portear en una época en concreto, pues hay diferentes fibras y tejidos apropiados para las diferentes épocas del año y climatologías.
• Que solo lo vayas a usar tú o pueda ser usado por varios portadores, pues hay portabebés que se adaptan a las diferentes complexiones y otros que van por tallas, dependiendo del porteador.